Catolicismo en Cantabria
La fe religiosa de una región española

Dentro de las expresiones más populares del catolicismo cántabro, no podemos dejar de referirnos a las pequeñas y toscas obras de carácter religioso conocidas como cruces y humilladeros. También más popularmente llamados “santucos”.

Su colocación en las veredas de caminos y carreteras o en sus encrucijadas nos dan a conocer bien a las claras que eran servicios religiosos que se brindaban al caminante, para hacer una parada para la oración a Dios o para la meditación de sus misterios. Es una clara imagen del cristianismo como camino en peregrinaje hacia nuestra meta de salvación.

Estos monumentos presentan muy variadas fisonomías. Desde las que se configuran como hornacinas incrustadas en los muros divisorios de las fincas aledañas a las carreteras, hasta simples cruces o diminutas construcciones aisladas, en forma de casetas, con tejadillos a dos o a cuatro aguas, a veces rematadas sus cúspides con una cruz. Un enrejado cierra los accesos de estas casillas. En su interior cruces, imágenes de la Virgen y otras de simbología cristiana, de madera o de piedra, normalmente de talla tosca y rudimentaria. Aunque a veces lo hagan, estas construcciones frecuentemente las construcciones no superan la altura humana. Más raramente todavía muestran una construcción mas refinada formando en su interior bóvedas de crucería.

Los motivos de su creación son muy variados, y en gran parte de difícil investigación, dado su origen popular y datación incierta. Se han barajado como posibles estos motivos: promesas, conmemoración de muertes, súplica de bendiciones, no descartándose tampoco una posible razón en la cristianización tardía cantabra a la época de la Edad Media, cuando, probablemente, aún persistían lugares sagrados de los primitivos pueblos celtas cántabros o sitios con restos de imágenes de divinidades, sobre los cuales los misioneros cristianos fueron colocando cruces o monumentos de otro carácter con el afán de “cristianizarlos”.

Tengo localizados en toda la región 167 humilladeros, principalmente en las rutas de la Costa que constituían el camino de Santiago del norte y en la zona de Liébana, seguramente por las peregrinaciones al Lignum crucis de monasterio de Santo Toribio. También son frecuentes en la cuenca del Besaya. No dudo que puedan existir muchos más.

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04-Ago-2021 16:16
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© copyright: Marcelino González Ferreras